lunes, 7 de enero de 2008

Cuando nada vale nada

Los pequeños sitios crecen
cuando en ellos nadie hay
y deambulas entre las paredes, chocándote,
mirando hacia todas partes, te parece escuchar
a la locura llamando, no le dejes entrar.

Como a un anormal a ti te miran,
unas miradas sucias y esquivas,
muchos además se están riendo
ignorando tu miseria, pero a ti
esas sonrisas te hacen más daño
que mil agujas clavadas en los dedos,
despegando una por una, cada uña de la piel,
arrancando cada uña.

Tirado como un trapo en cualquier lao,
pasando noches entre cartones,
disfrutar de los sueños
recompensa a sobrevivir.

De rodillas estás, rodeado de ropa,
sucia la mano que tienes extendida,
nunca para de temblar,
no para de temblar, de frío, de cansancio,
y algo más.
Las sombras se vuelven alimañas,
cuesta distinguir la realidad
cuando la vida no vale nada
cuando nada vale nada ya.
erdóname porque yo he sido uno más,
yo he sido otro máas, otro más
de los que su vista apartó al pasar
por tu lado, quise disimular,
como si nada fuera conmigo.

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