jueves, 10 de mayo de 2007

Una puerta que une


Se trata de unir, no de separar, y qué une más que un poco de ping pong para desestresar...

Con un simple movimiento cambias la puerta en una mesa de juegos. Además si ejerce de puerta también vale de pizarra. No se me ocurre nada mejor que meter en una oficina. Eso si, para la hora de comer. Porque no me veo en la tesitura de tener que entregar un trabajo para un cliente pesado y encima aguantar que a otros se les de por jugar ping pong en ese momento.

Vía: http://tekenstein.com/ping-pong-door

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